¿La mejor contraseña? ¡Los latidos del corazón!

28 febrero, 2018

Hoy en día nos registramos en todo y para todo, de hecho necesitamos constantemente alguna contraseña. Todos sabemos lo importante que es tener contraseñas seguras… pues aunque parezca increíble seguimos utilizando contraseñas elementales y muy fáciles de descubrir sin necesidad de ser un hacker de Internet. ¡Todavía el año pasado la contraseña más utilizada fue 123456!

Pero, la tecnología avanza a gran velocidad y ya existen sistemas como la huella dactilar, el reconocimiento facial, el iris o el reconocimiento de voz que hacen nuestra identificación mas rápida, fácil y segura. Aun y así estos sistemas no son perfectos y siguen teniendo algunos inconvenientes.

Un grupo de jóvenes españoles basándose en trabajos científicos recientes de universidades estadounidenses han querido identificar a las personas a partir de los latidos de su corazón y así ha nacido PulseID.

Con esta solución, han conseguido dar respuesta a tres problemas que los sistemas anteriormente mencionados planteaban:

  • Sistema de identificación biométrica intrínseca: no es accesible desde el exterior, por lo que la obtención de datos para el hackeo se hace prácticamente imposible.
  • Transparencia: el sistema valida la identidad de la persona de forma automática sin que se requiera ningún tipo de acción por parte del usuario, lo cual garantiza una buena experiencia.
  • Continuidad: Además de validar la identidad de forma automática, lo hace de manera continua, lo que asegura que a lo largo de toda la sesión y en todo momento de uso el usuario es el correcto.

El sistema se basa en una tecnología muy sencilla y de bajo coste, como son los sensores PPG (PhotoPlethysmoGraphy) presentes en todos aquellos wearables que actualmente son capaces de medir las pulsaciones por minuto.

El procedimiento sigue los mismos pasos que la identificación por huella de los terminales móviles:

Primero se crea un perfil biométrico del usuario, también llamado modelo. Este perfil se almacena de forma segura y cifrada en la pulsera, de manera que no se crea una base de datos centralizada con datos biométricos.

Constantemente se recoge la señal completa del pulso y se pasa por una red neuronal que, a través de machine learning, es capaz de distinguir si el usuario se corresponde con el del modelo.

Se trata de una solución acorde a los nuevos tiempos, en los cuales la tecnología está al servicio de los usuarios para facilitarles la vida. Olvidémonos de usuarios y contraseñas y dejemos que la biometría haga el trabajo por nosotros.

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